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PRIMERO YO: Y LO DIFÍCIL DE PONERLO EN PRÁCTICA

Actualizado: 1 dic 2022

Lo que vemos en las redes: el desayuno perfectamente balanceado, hacer ejercicios por horas, meditar cada día, leer tu libro favorito, dormir temprano no sin antes realizar la esmerada limpieza del rostro; NO ES LA REALIDAD. Quiero decir, bravo por las personas que logran hacer y mantener todas y cada una de estas rutinas de autocuidado; pero para la mayoría resulta imposible de integrar y mantener todo esto, junto al caos que generalmente que es nuestra vida.


El problema recae en que nos creemos el discurso “viral” que, si no estamos haciendo estas cosas, entonces no nos queremos ni nos valoramos.

Intentamos fallidamente combinar nuestra faceta de madre, esposa, ama de casa, trabajadora, emprendedora, amiga, tía, etc, etc, etc, con una faceta más: la de la mujer con vida perfectamente organizada, que sí logra dedicarse para ella misma 5 o 6 horas al día.

La verdad es que al igual que somos personas diferentes, así también tenemos diferentes tipos de cosas que nos hacen sentir bien a unos y a otros y que nos ayuda a recargarnos de amor, de descanso, de cuidado.



Tomarte el café de la tarde, tirarte en el sofá a descansar, ver un capítulo de la serie que te tiene enganchada, esa ducha larga y sin apuros de los domingos… son también rutinas de autocuidado y que si bien no se ven tan “Chic” si a ti te hacen sentir bien y te ayudan a recargar, entonces eso es lo único que importa.

Normalicemos el famoso amor propio, pero haciéndolo sencillo. Aceptando que podemos también tener pequeños momentos, pequeñas rutinas, pequeños tesoros, que nos recargan y nos ayudan a conectar con nosotras mismas.

Recuerda que las redes sociales nos muestran solo un pequeñita parte de la vida de una persona y que probablemente, toda la parte más caótica; como los platos sucios, la ropa por doblar, el apuro por recoger a los niños, el almuerzo frío, las peleas de parejas y otros, no son lo que querrán mostrarte.



Qué tal si empezamos simplemente a advertir primero cuáles son nuestras actividades y/o rutinas que nos recargan de energía y de amor, para entonces practicarlas más a menudo. Conectarnos con lo que ya somos y no con lo que nos falta o lo que queremos ser; aceptar y abrazar la agradable sensación que nos produce hacer esto o dejar de hacer lo otro; saber pedir ayuda cuando la necesites, o decir que no a lo que consideres necesario, es también amor propio.

Empieza desde lo más sencillo: reconocer que quieres sentirte de otra manera, para entonces conectarte más y más a menudo con las cosas que te gustan.

Háblate bonito siempre, como le hablas a una amiga que está pasando un mal momento. Sé compasiva y amorosa contigo. Abrazas tus procesos, con sus altos y bajos.

El autocuidado, el amor propio, las rutinas de bienestar serán parte de tu día a día y de manera sencilla, cuando simplemente adoptes el ponerte a ti como prioridad en tu vida, pero sobre todo, estando consciente a partir de ahora, de que por muy ocupado o caótico que esté tu día, tus pequeñas actividades recargadoras de energía para ti, son ahora impostergables e incuestionables.